Xavier Llegorreta
rss feed
Spanish
Archivo por Etiqueta: Manipulación

Un buen ensayo. Los Muros….(Berlin, Mexico, Israel…)

El muro de Troya al de Jerusalén, y del de Berlín al de Obama y Trump en la frontera con México, los muros han estado presentes en la historia de la civilización, como sostiene este ensayo que reflexiona sobre la fascinación y repugnancia que ejercen estas ambiciosas empresas

POR FERNANDO BÁEZ

Prototipos para el muro fronterizo propuesto por el presidente de Estados Unidos Donald Trump en San Diego, California / Foto: Elliott Spagat / AP

La etimología de la palabra “muro” recupera del latín su tercera raíz indoeuropea mei-(que significa construir cercas), ha sido uno de los símbolos arquitectónicos más temidos y combatidos. El muro o muralla, construcción vertical que rodea un territorio, ofrece protección, contención y separación, sin importar los materiales utilizados en su fabricación: barro, cemento, piedra, plantas. El muro traduce exclusión y un poder basado en la seguridad.

El muro que subsiste en Jerusalén, mejor conocido como Muro de los Lamentos, un patrimonio cultural de la Humanidad siempre en riesgo, es la única reliquia preservada del tercer templo. Fue convertido en un centro de convergencia religiosa, donde la gente ora, coloca papeles en las grietas pidiendo deseos; es el vestigio de una fe que se niega a morir y que no muere o muere y no queremos aceptarlo.

Construcción del Muro de Berlín en 1961 / Foto: EFE

Después del siglo XX, los muros han seguido marcado la contemporaneidad. El muro de Berlín fue un engendro de la Guerra Fría que sirvió para establecer visualmente la división de Alemania en dos naciones después de su derrota en 1945. La parte oeste correspondía a la República Federal y la parte este a la República Democrática, zonas que actuaban bajo la influencia de Estados Unidos y la Unión Soviética que habían sido los bandos ganadores contra el nazismo.

Si hay una ciudad en el mundo donde se sintieron los efectos devastadores de la constante tensión del mundo bipolar y la amenaza nuclear de mediados del siglo XX fue precisamente Berlín, donde se conoció la noticia de la construcción del muro la funesta mañana del domingo 13 de agosto de 1961 y se desató una crisis mundial creciente.

En efecto, ante el éxodo masivo de la RDA, el Partido Unificado Socialista (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands) dirigido por Walter Ulbricht organizó y dirigió con gran secreto una operación cívico-militar a gran escala para la construcción de una barrera que evidenció la división de Europa en dos bloques de poder. El cierre de la frontera con el muro se concretó con la llegada de camiones que transportaban materiales de construcción, y el mes de agosto fue común ver a cientos de trabajadores activos en elevar las paredes del muro que tendría, con los años, 43.1 km de largo en la ciudad y alcanzaba 3.6 m de altura. Algunas calles, como la Bernauer, fueron modificadas sustancialmente porque el frente de sus casas pasaba por la línea imaginaria fronteriza y sufrieron que tapiaran sus puertas y ventanas para transformar el patio en una nueva entrada.

La propaganda de la RDA consideraba el muro como “protección antifascista” y la RFA se refería al “muro de la vergüenza”. En el punto de control apodado Charlie se encontraban a pocos metros de distancia tanques y soldados de los ejércitos occidentales y orientales. Dentro de Berlín funcionaban siete pasos controlados y a lo largo del país la cifra aumentaba a treinta y uno.

La noche del 9 de noviembre de 1989 se había divulgado la noticia de que los ciudadanos de la RDA podían cruzar libremente los controles fronterizos, y las multitudes se reunieron en diversos pasos habituales con la esperanza de salir. Hoy puede leerse una placa en uno de esos históricos lugares: “En el puente de la Bornholmer Strasse, el muro se abrió en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1989, por primera vez, desde agosto de 1961”. Los berlineses volvieron a reunirse. Willy Brandt declaró: “Berlín vivirá y el muro caerá”. La Fiscalía General de Alemania estudió ochenta y seis casos de víctimas asesinadas por intentar cruzar el muro.

A partir de ese momento, había caído el muro y numerosos alemanes celebraron acudiendo a derribarlo con picos. Una agencia se dedicó a reunir pedazos que se exportaron a coleccionistas de todo el planeta; de las ruinas algunas han sido declaradas patrimonio de los alemanes.

Un rebaño de ovejas pasa tras el muro israelí que separa el campo de refugiados de Shuafat, el único situado en la jurisdicción de Jerusalén / FOTO: Atef Safadi / EFE

Desde el 2002, Israel decidió construir lo que denominó una Valla en Cisjordania, pero se trata indudablemente como lo han evidenciado Unicef, Amnistía Internacional y la ONU de un muro que más allá de su función defensiva contra intrusiones de grupos palestinos, es una vergüenza internacional propiciada por los grupos de derecha más conservadores de un gran país como lo es Israel, con tantas historias de persecuciones, opresión y dolor. Inexplicablemente, hoy se aplica el Muro que no sólo no ha detenido el contrabando, la emigración y el ataque de grupos extremistas sino que ha crecido un malestar incontenible. Para la fecha, el Muro puede describirse de acuerdo a sus rasgos principales: unos 30 km de un muro de hormigón de 100 metros de altura en algunos sectores, con zanjas de 2 y 4 metros, sensores, carreteras para desplazamiento de unidades militares, tecnología de espionaje con cámaras que pueden reconocer de forma biométrica. Hay vallas y alambradas que irán siendo sustituidas progresivamente y al final el muro alcanzará una longitud de 721 km.

Apoyado por grupos que han hecho del desprecio a México una profesión tras la guerra de 1846 y 1848 e imponer el humillante Tratado de Guadalupe Hidalgo que despejó al país de California, Oklahoma, Nevada, Texas, Arizona, Utah, Nuevo México, Colorado, Wyoming y Kansas, hoy Estados Unidos retoma el impulso de vallas que delimitan 1046 km que Obama logró culminar y pasa a una fase más determinante de una guerra territorial disimulada por motivos de seguridad.

El Presidente Donald Trump ha aclarado que su muro abarcará 1,069 km a un costo de 12 mil millones de dólares que obligará a pagar a México, bien por medidas coercitivas o arancelarias. Se utilizarán miles de obreros, y en materiales 9.7 millones de metros cúbicos de concreto. The Washington Post, tras consultar a expertos, ha estimado el costo en 25 mil millones de dólares porque el muro no será una simple estructura sino que se cimentará tres metros bajo tierra con los sistemas de espionaje más complejos del mundo, desde cámaras CCTV hasta armamento de detección con vigilancia de drones utilizados en la lucha contra el terrorismo en Yemen y Afganistán. Una locura que, por desgracia, no ha tenido una negativa de parte de las autoridades de México con la suficiente fuerza y menos con el silencio inexplicable de países de América Latina que no han comprendido que el Muro de Trump, como lo ha denominado su propia vocera presidencial, es un muro contra toda una región y no sólo contra un país.

Es indudable que Estados Unidos en este bochornoso período presidencial recupera esa idea del emperador chino que construyó un muro para protegerse de los bárbaros, y que de modo poco casual quemó todos los libros para que la historia comenzara con él. El detalle singular, inolvidable, es que será tan inútil como los que hoy yacen en ruinas y mientras dure su poder de intimidación, no es imposible que sus brechas lo hagan obsoleto y símbolo de oprobio y tragedia incapaz de contener a esos millones de seres humanos que seguirán buscando y esperando porque los pueblos siguen y los muros son más vulnerables que la pasión por la libertad y el anhelo de integración que nos marca como especie desde el paleolítico.