Xavier Llegorreta
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La ignorancia tiene sus efectos

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El fénomeno Donald Trump parece tener mucho que ver con un descenso generalizado de los niveles educativos en EEUU, pese a que el país sigue teniendo las mejores universidades del mundo.

Tras haber liderado durante décadas la lista de países con el mayor número de licenciados universitarios en proporción a su población, EEUU ocupa hoy el puesto 12 a escala global.

Casi el 50% de los graduados en Ciencias Exactas en las universidades el país son extranjeros.

Según la National Endowment for the Arts, agencia federal de EEUU para el fomento de las artes, en 1982 el 82% de los estudiantes y graduados universitarios leía novelas o poesía por placer.

En 2012 esa cifra había bajado al 67%. Más del 40% de los estadounidenses menores de 44 años no leyó un solo libro el año pasado.

La proporción de los adolescentes de 15-17 años que no lee nada –a menos que los obligue el colegio– se ha duplicado desde 1984. Y solo el 14% de ellos cree importante hablar otros idiomas

Comentarios

  1. Tras el desvanecimiento de la señora Clinton, el señor Trump agitó el fantasma de la mala salud de la candidata.

    Trump, que no se olvida del sexo ni por un instante, sacó a pasear a cuatro damas ultrajadas por el marido de la aspirante, el poco ejemplar Bill Clinton, no sin que Hillary se aprovechara de una grabación en la que Donald bravuconeaba sobre sus burdas extralimitaciones con las mujeres.

    Ahora, en fulgurante respuesta, otras cuatro damas, para no ser ni menos ni más, aseguran que el candidato republicano se sobrepasó con ellas.

    Además, salud y sexo van en metódico orden alfabético. ¿Cuál será el siguiente temazo?, ¿la sinceridad? En la puritana sociedad norteamericana -y en alguna otra- el sexo mata a los políticos más que el tabaco, aunque el tabaco, según las bonitas fotos impresas en nuestras cajetillas de cigarrillos, incapacite para el sexo.

    La lista de políticos estadounidenses frenados en seco y mandados a casa por sus devaneos sexuales excede a estas líneas y al tamaño de su órgano concupiscente.

    En otros países, el asunto no da de sí. Las elecciones y las erecciones parecen cosa muy distinta, como de hecho lo son.

    Ningún político -que yo recuerde- se ha tenido que ir contra la pared por una cuestión de faldas. Salvo uno, quizás, que, siendo muy importante, no era estrictamente un político. ¡Qué mala pata!

    Otro estuvo a punto, pero al público le pareció mal que le afearan una conducta tan común y salió perdiendo su acusador.

    A lo sumo, algunos políticos de segunda o tercera fila se han visto señalados por sus excursiones a los puticlubs en lances de alegre corrupción preferentemente rural.

    Pero de esas aventuras ha interesado más el dinero que afanaban que las señoritas que frecuentaban. El robo escandaliza a los demás más que el fornicio a deshora, mucho más.

    Aquí se quejan algunos -muy pocos- de que nuestros políticos no hablan nunca de cultura en los debates electorales. ¿Han discutido Hillary y Donald de cultura en sus combates televisivos? Ni soñarlo. Hillary, como salta a la vista, fue a la Universidad de Yale y Donald, aunque no lo parezca, también fue a la universidad. Pero, como quieren mantener alta la audiencia fuera de Manhattan, ni se les ocurre ponerse a hablar de cultura.

    Resulta extraño que los dos candidatos hayan discutido sólo de la mala salud y de las malas maneras del sexo, estando su país y el mundo como están. En realidad, han hablado de más cosas, pero nadie sabe citar ninguna. Cabría preguntarse por qué, con la prensa de mediadora, nos queda la sensación de que, como en los bares, Clinton y Trump sólo han hablado de salud y sexo.

    También habrán discutido algo, como en los bares, de política, ¿o no? Jed Mercurio escribió una novela buenísima, Un adúltero americano, sobre la quebrada salud y las compulsivas escaramuzas sexuales de John F. Kennedy. Cambió su nación y medio planeta, pero cualquiera diría que lo que más interesa de Kennedy es su asesinato y su lío con la Marilyn.

  2. El mundo de la ciencia y del saber, necesita mentes abiertas e inteligentes.
    Con esta decadencia de ideas inteligentes en esta…potencia mundial…que se debate en ambiciones e intereses personales…no se llegará a nada bueno.
    Mientras….los que si saben aprovechar coyunturas, seguirán imperando con sus racismos y extremismos.

  3. Yo lo vi. Nadie me lo contó. Construyeron su suástica con madera y clavos, poco antes que se metiera el sol en el jardín trasero de una casa en una pequeña población de Ohio. No puedo decir dónde. Ese fue el acuerdo para poder presenciar la ceremonia. Al anochecer, una veintena de supremacistas blancos le prendieron fuego a la suástica, mientras saludaban al estilo nazi con el brazo derecho y gritaban ¡white power, white power! (¡poder blanco, poder blanco!).

    Es difícil de creer que esto está pasando en varias poblaciones de Estados Unidos, a solo minutos de grandes aeropuertos. El número de grupos extremistas ha crecido dramáticamente. El Southern Poverty Law Center (SPLC) calcula que en el 2015 aumentó de 784 a 892 el número de grupos radicales y de 72 a 190 el de asociaciones vinculadas al Ku Klux Klan. Aún no sabemos cómo terminará el 2016 pero todo indica que el odio va al alza.

    Me he pasado los últimos seis meses, junto con un grupo de periodistas y cineastas, viajando por todo Estados Unidos para reportar y filmar un documental sobre el aumento de los crímenes de odio. Y lo que me encontré es sumamente peligroso y preocupante.

    Un líder del Ku Klux Klan (Imperial Wizard) en Texas me dijo sin ningún titubeo que él era superior a mí solo porque él era blanco y yo hispano. Un intelectual de la llamada “derecha alternativa” (o alt-right, en inglés) en Virginia me advirtió que, tarde o temprano, yo me tendría que ir de Estados Unidos, junto con millones de hispanos, para que ellos pudieran reconstruir un país mayoritariamente blanco.

    Los supremacistas blancos están enojados y asustados. En unas tres décadas los blancos (no hispanos) -que son un 60 por ciento de la población- dejarán de ser mayoría. El futuro de Estados Unidos es como Texas, California y Nuevo México, donde hoy todos los grupos son minorías. Pero es precisamente esa visión multirracial y multicultural del futuro de la nación la que rechazan los más racistas.

    Las palabras de Donald Trump, por supuesto, los motivan. Él dice cosas que ningún otro político a nivel nacional se ha atrevido a decir. Eso es lo que se llama “teoría de activación”. Cuando un grupo -como los extremistas blancos- se siente amenazado, busca líderes que identifiquen al enemigo, que verbalicen sus miedos y que expliquen un plan de acción. Eso es lo que ha hecho Trump al proponer un muro con México, la deportación de millones y el impedir la entrada al país a musulmanes.

    Además, cuando los extremistas blancos se sienten amenazados por los cambios demográficos recurren al odio y a la violencia. Conocí a una inmigrante somalí a quien le reventaron un vaso de cerveza en la cara solo por no hablar inglés y a un inmigrante mexicano a quien dos hermanos golpearon brutalmente en una calle de Boston, mientras alababan la candidatura de Trump.

    Estos no son hechos aislados. El año pasado hubo 63 ataques contra mezquitas, según el Center for American Progress, y 20 personas fueron asesinadas por supremacistas blancos, de acuerdo con el conteo del SPLC. Las palabras importan y, cuando vienen cargadas de odio por parte de figuras públicas, pueden resultar mortales.

    Los grupos racistas, como los que conocí en la filmación del documental, suelen reunirse secretamente y alimentan sus prejuicios -y su membresía- en la privacidad de la internet. Ahí nadie los cuestiona. Las redes sociales son una de sus principales armas de reclutamiento. Pero en esta campaña electoral, han salido de la oscuridad y están ocupando espacios públicos y participando en medios de comunicación que antes evitaban.

    Llevo 33 años viviendo en Estados Unidos y nunca había sentido tanto odio. Rodeado de extremistas blancos gritando “white power” vi cómo se apagaba lentamente la suástica en la mitad de la noche. Hablé lo menos posible; tengo acento al hablar inglés y ese no era un lugar seguro para inmigrantes como yo. De pronto me di cuenta que todo esto estaba pasando en el país cuya declaración de independencia dice desde 1776 que todos los hombres son creados iguales.

  4. Las consecuencias de ésta cultura light…superficial…gaseosa y sin raíces.
    Esto es una situación que se va generalizando poco a poco…ya que la sociedad americana influye fácilmente en toda América y más allá.
    Reflexiones como está nos deben mover a hacer lo que podamos en nuestro entorno. Es urgente despertar…!

    Por las generaciones del futuro…por los niños y jóvenes que por ello se abocan al suicidio…como solución a tanto vacío en el alma.
    Sólo la Verdad…la Bondad…la Belleza nos salvarán de estos abismos y precipicios que se van abriendo ante nuestros ojos atónitos.

    REACCIONEMOS……!!!!!!!!!

  5. Así es. La ignorancia es atrevida también y no mide las consecuencias de sus actos porque es miope y casi ciega y no le interesa los efectos de sus decisiones.
    Es la historia la que se encargará de hacer ver a donde podemos llegar los hombres cuando perdemos nuestra dignidad fundamental que nos hace ser, por naturaleza, sedientos de la verdad y de lo que vale de veras.
    Es ir contra la naturaleza……lo muestra el vacío existencial y la creciente tendencia al suicidio.
    Sólo el amor y la verdad dan sentido a la vida.

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