Xavier Llegorreta
rss feed
Spanish

La voluntad forzada y manipulada

    

Las pretendidas y forzadas conversiones al islam de las adolescentes no son necesarias. Hay una profunda supremacía del varón sobre la mujer musulmán para que se pueda casar con una cristiana (o con una judía, la otra «religión del Libro»).

En cambio una musulmana no está autorizada para casarse con un cristiano. Tampoco es obstáculo la edad de las chicas. El islam permite el matrimonio con menores de edad. Para muchas escuelas islámicas, la unión es legítima incluso antes de que la novia alcance la pubertad.

Para la pureza doctrinal que pregona en el movimiento islamista nigeriano, las niñas pueden darse en matrimonio sin contar con el visto bueno de sus padres o abuelos. La doctrina general del islam establece que el matrimonio es un contrato legal entre el novio y el custodio de la novia (el «wali»). Normalmente es su progenitor o el padre de este. El sí de la novia se da por descontado. En muchos ambientes musulmanes, si la joven tiene reparos respecto a la elección acordada por las familias es mejor que no lo exteriorice.

No cabe duda que aún hay mucho que superar en esos países con ésta óptica donde lo humano no prevalece, sino solo la rigidez fundamentalista que provoca odio, tristeza y amargura y no paz y serenidad en el corazón.  El «sí quiero» de la novia no es necesario en el matrimonio musulmán.